Después del primer mes usando el módulo de optimización de abastecimiento, los cambios en la planificación de compras fueron notorios. Antes dependíamos de hojas de cálculo y criterios subjetivos para decidir cuándo reabastecer ciertos insumos críticos. El sistema comenzó a generar órdenes de compra basadas en la demanda real de las líneas de producción y en los niveles de stock históricos.
Lo que más me llamó la atención fue la reducción en los tiempos muertos por falta de material. En la tercera semana, una alerta del panel nos avisó que un lote de acero laminado estaba por debajo del umbral mínimo, y el sistema ya había emitido una orden de reposición antes de que nosotros detectáramos el problema. Eso nos ahorró al menos dos días de parada en una línea crítica.
El dashboard de CapEx también mostró su utilidad: pude ver en tiempo real cómo cada orden logística impactaba el presupuesto de capital del mes. No es una herramienta que se aprenda en un día, pero después de la primera semana de configuración, el flujo de trabajo se vuelve predecible. El equipo de compras dejó de preguntar "¿cuándo pedimos?" y empezó a preguntar "¿qué parámetros ajustamos?".
El único punto que mejoraría es la documentación inicial. Algunas reglas de negocio requieren un conocimiento más profundo del ERP para configurarlas correctamente. Una vez superado ese escalón, el sistema trabaja solo. Para una fábrica con tres turnos y más de cuarenta proveedores activos, esto es un cambio real en la operación diaria.